Después de varias semanas sin poder pisar este blog (lo sé, lo siento, si necesitáis de mis chorradas podéis visitarme por estos lares) hoy toca desnudarse un poquito. Los que me conocéis despixelarizado podéis saber que mi ocupación a tiempo completo es de diseñador en una empresa de juguetes, pero con mi propio tiempo dedicado al diseño en general. Aquí me encargo de crear y acompañar hasta llegar a su cliente final a los nuevos juguetes que vamos pensando. Empecé y me crié en una ya extinta empresa de juguetes valenciana, donde conocí a personas que molan tantísimo y que me enseñaron las mejores bases para seguir en este divertido pero agotador mundo. Ahora, llevo casi dos años en otra compañía del sector, pero me siento tan a gusto como si llevara toda una vida aquí. Es una filial de una gran empresa holandesa de juguetes, y donde poco a poco me estoy haciendo un hueco. Aunque está feo que lo diga, entré para hacer traducciones de las cajas holandesas y ahora mismo estoy creando producto que se lanza a todo el mundo. O sea, que todo es bien.

Sin embargo, cuando hablo con mis amigos designers suelo desprestigiar bastante esta faceta juguetera, y es que si el diseño ya está bastante marginado en el mundo empresarial, el diseño de juguete se encuentra marginado dentro de su propio mundo. Pero tampoco popularicemos tanto, esto no es del todo así. Siento que desde hace unos años, el  diseño se está prostituyendo bastante y hay muchas cosas que son sólo faceta. No hay nada inteligente en su interior y sus intenciones son sólo aparentar una modernor muy en boga últimamente, y es precisamente dentro de este nuevo mundo donde peor visto está. Pero la realidad es que cualquier diseño, en su mayor parte, funciona como debe hacerlo y es más que correcto. O en palabras de Anton Ego, desde esa maravilla llamada Ratatouille:

La cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar.

Hoy voy a explicar un poco por encima lo que sigue siendo la faena más divertida de mi trabajo: la creación de un logotipo. El logotipo es una de las claves del juguete, ya que ha de comunicar en la medida de lo posible de qué va el juego, debe ser lo bastante llamativo para que la caja resalte del lineal de compra, y a su vez sea fácil de identificar tanto por el niño como por los padres -o los que suelen comprar los juguetes-. El logotipo suele ser muy útil para los catálogos, donde de normal se usa junto con una foto del producto, sin caja. En este caso, voy a enseñaros los procesos que suelo seguir usando un producto que estamos pensando para 2014 (en este mundo trabajamos, cuando nos dejan, con un año de antelación). Es un producto muy divertido con un dinosaurio de por medio que muerde, no sé qué no os puede gustar. 😀

logo-01 copia

Primer paso, pensemos un nombre y démosle una estética. El nombre ya estaba creado esta vez, así que empecé a dibujar. De entre todos los bocetos, que omitiré por cochinos, me quedo con este.

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Ahora, escojo una tipografía parecida y vamos retocándola para acercarme a la estética que tengo en mente. Hacen falta unas cuantas horas para que lo que tenemos en la cabeza consiga dirigirse hacia nuestras manos.

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Necesito un estilo y una forma atractiva. Los logos en Helvetica no nos sirven. Los niños hiperactivos de hoy en día tienen que fijarse en nuestro juguete y ya os aviso de que no funcionan los logos esos que tan bonitos quedan en otros lugares (y que yo también hago, ojo)

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Vamos a darle un toque divertido que enseñe un poco la gracia del juego, creo que en este caso era tan obvio que sería un insulto no hacerlo.

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¡BOOOM! Llegó la fiesta. De esto es de lo que se asustan mis amigos designers cuando digo en voz alta que yo hago los logotipos en Photoshop, y les dan pequeños infartos. Tenéis que pensar que la caja del juguete ya está llena de por sí. Contar que van a haber fotos de producto retocadísimas, brillos, sombras, algún claim que resuma el juego, fotos de su uso, el logo de la empresa, la edad recomendada… y creo que me dejo algo. El logo debe pisar todo esto y salir fuera, y no es fácil.

Por supuesto, este es sólo un ejemplo. También han salido cosas más sencillas y más bonitas -me encargo de cambiar un poco este mundo desde dentro, no os preocupéis. Para este logo me lo he pasado especialmente bien, como podéis observar: cambios de varios colores, o una pequeña textura de dinosaurio para quitarle un poco lo plano que queda. Los más listos habréis podido ver mi pequeño guiño u homenaje a una de mis pelis favoritas, Jurassic Park. Es algo que suelo hacer a menudo, colocar pequeñas tonterías mías en las cajas de juguetes… que lo hacen todo mucho más divertido.

Así que. ya me he quitado una pequeña espina clavada y demostrar a la gente que el diseño de juguete es distinto, sí, pero es tan divertido poder soltarse la melena que merece la pena echarle un vistazo. Por no hablar de sentirte un poco como los Reyes Magos, y ver tus ideas en manos de los pequeños que disfrutan tanto. A veces, no está mal volver a ser un niño.

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